El Congreso de EE UU condena la violencia de China contra los tibetanos
El Gobierno chino, muy susceptible debido a los problemas con los que se está topando la antorcha olímpica, reaccionó ayer con ira ante una resolución aprobada el miércoles por la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es “una grosera interferencia” en sus asuntos internos y “ha herido seriamente los sentimientos del pueblo chino”, dijo Jiang Yu, la portavoz de Exteriores, quien tachó la medida de antichina. Según Yu, el texto aprobado tergiversa “de forma flagrante la historia y la realidad moderna de Tíbet”.
La resolución, impulsada por la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, insta a China a poner fin a la represión y a reanudar las conversaciones con el Dalai Lama. Exige también el respeto a la cultura, la lengua y la religión de Tíbet.

